Preocupación en el oficialismo por el impacto digital del caso Adorni y la insuficiencia del “efecto Mundial”
En los pasillos de la Casa Rosada crece una inquietud que, lejos de disiparse, se amplifica con el correr de las horas: el impacto digital del caso que involucra a Manuel Adorni parece resistir incluso el supuesto “efecto Mundial” que el oficialismo esperaba como cortina de distracción política.
La reaparición mediática del funcionario, lejos de apagar la controversia, encendió una nueva ola de exposición en redes sociales que volvió a instalar el tema en el centro del debate público. “Era todo previsible”, admitió una fuente cercana, en un intento por relativizar el impacto, aunque en la intimidad del Gobierno reconocen que el volumen de menciones y su persistencia encendieron alarmas.
El episodio se desencadenó tras la entrevista televisiva en la que Adorni intentó explicar modificaciones en su declaración jurada 2025, incluyendo una inversión en bitcoin y admitiendo errores en presentaciones anteriores. Sin embargo, la estrategia comunicacional —según distintas voces del oficialismo— no fue del todo coordinada con el equipo de comunicación presidencial, lo que habría contribuido a la escalada de la controversia.
El ruido digital fue inmediato. Durante horas, las redes sociales mantuvieron el tema en el centro de la conversación, superando incluso —en determinados momentos— la agenda política habitual del Gobierno. “En redes pegó mucho. Es la primera vez que un funcionario le gana en menciones al Presidente y lo hace de manera negativa”, deslizó una fuente del ecosistema libertario, que describió un clima de creciente incomodidad interna.
Los informes privados que circulan en Balcarce 50 refuerzan esa lectura. Un relevamiento de Ad Hoc indicó que, tras la entrevista, Adorni acumuló más menciones que el propio presidente Javier Milei, con un diferencial que encendió la alarma: 129 mil menciones frente a 123 mil del mandatario. Lejos de cerrar el caso, la exposición lo habría amplificado.
La consultora también señaló que la conversación digital se tornó marcadamente negativa, con un volumen que superó las 300 mil menciones en 24 horas y un 76,5% de tono adverso. Las críticas giraron en torno a inconsistencias patrimoniales, referencias a criptomonedas y la polémica frase sobre el “ahorro en negro”, que terminó de viralizar el episodio.
En paralelo, otro informe interno detectó la persistencia de palabras clave asociadas al caso —como “evasor”, “ARCA”, “pendrive” e “inocencia fiscal”— que mantuvieron la polémica en tendencia durante jornadas consecutivas, impidiendo su desactivación mediática.
La apuesta oficial de que el Mundial 2026 funcionara como un paraguas emocional y mediático tampoco habría dado los resultados esperados. “El Mundial tapa todo menos esto”, reconoció una voz del propio espacio, en una frase que circuló con preocupación en despachos oficiales. La idea de que el clima deportivo desplazara la agenda política se diluyó frente a la persistencia del caso en redes y medios.
“Si no estuviera esto, estaríamos en un gran momento del Gobierno”, se lamentó otro funcionario, enumerando indicadores económicos positivos que, según su visión, quedaron opacados por la controversia. Sin embargo, dentro del oficialismo conviven dos diagnósticos: quienes creen que la tormenta digital se disipará en los próximos días y quienes advierten que el caso ya adquirió una dimensión política difícil de revertir.
Por ahora, en la Casa Rosada predomina la cautela. El ruido no baja, las métricas no ceden y el “efecto Mundial” —al menos por el momento— no alcanza para correr del centro de la escena un caso que sigue escalando, post entrevista, en el territorio más sensible de todos: la conversación pública.
